La pasta es un alimento saludable para los niños.

La pasta es algo que a los pequeños de la casa les encanta y además contiene hidratos de carbono, que les aporta energía para jugar y aprender. La pasta se hace con sémola de trigo por lo que es un alimento que pertenece al grupo de los cereales y que no debería faltar en un menú infantil.

Contiene un 70% de hidratos de carbono complejos, unas pocas proteínas, apenas grasas, fibra y algunos minerales como hierro y zinc., es un nutriente que produce energía para moverse, estudiar y aprender, tiene unas 350 calorías por cien gramos, por lo que pueden tomarla los niños con cierto sobrepeso, siempre que su elaboración se haga con poca grasa.

Se dice que la pasta engorda esto es un falso mito que hay que quitar especialmente de la alimentación infantil. Lo que realmente engorda son las salsas y acompañamientos que habitualmente utilizamos en estos platos. Se pueden utilizar salsas menos calóricas en caso de obesidad infantil.

Los niños pueden comer pasta tres o cuatro veces a la semana ya que es una de las bases de la alimentación y si le añadimos carne, pescado y algo de verdura tenemos un plato único y completo. La pasta se combina con todos los alimentos, la podemos cocinar con pescado o marisco (como fideuá), en sopa (letras, fideos, estrellitas, etc.), con verduras en ensalada y con carne picada, jamón, chorizo.

A los niños les encanta la pasta al mediodía o la noche, a toda hora, siempre con un añadido de tomate, queso, pollo, jamón, chorizo, aceite de oliva, que hacen las delicias de los pequeños.

Lo ideal es comerla recién hecha, pero si no es posible, cuando la termines de cocer pasarla por agua fría y ponle aceite de oliva para que no se apelmace. Y si la comes después de hacerla, después de colarla no hay que enjuagarla, hay que ponerla directamente en la salsa para que absorba todo el sabor.

No lo olvide, en la época escolar es fundamental que las madres tengan en cuenta a la pasta dentro de la dieta diaria de sus hijos.